SOBRE MI


Cuando estaba en mi "primera universidad", la vida me jugó una mala pasada y además de tener que abandonar la carrera, me hizo madurar.

Al cabo de unos años, ya casada, mi marido me animó a continuarla y lo hice.

La terminé con dos hijos, uno de tres años y otro de nueve meses y ¿sabes?

Nunca he dejado de estudiar.

Lo necesito para mi profesión, y lo necesito para avanzar en la vida.

¿Sacrificios?

Los inimaginables, antes y ahora.

Vacaciones estudiando, baños esporádicos en la playa rodeada de folios, horas de flexo entre toma y toma de biberón, mucho tiempo robado a mi pareja...

¡En fin! que te voy a contar que tú ya no sepas.

Pero todo en la vida pasa, hasta lo que piensas que no tiene fin, y siempre, si haces las cosas bien, y con una visión de futuro, obtendrás una recompensa.

¿Mi recompensa?

Conciliar vida familiar y profesional.

Cuando tomamos la decisión de "volver a estudiar", siempre tenemos miedo.

Mi mayor miedo fue enfrentarme a la realidad.

Porque cuando pasa un tiempo y tienes que dejar los estudios, cuando vuelves a ellos, crees que todo sigue igual, los compañeros, la universidad, los profesores...

Parece que el mundo entero ha cambiado, pero no, la única que has cambiado eres tú.

Y eso es lo peor de asimilar, que pensamos que cuando a nosotros se nos paraliza el mundo, el mundo nos espera hasta que volvemos y la realidad es que nadie se ha dado cuenta que nos fuimos por un tiempo, todo ha seguido girando.

Y eso cuesta de asimilar.

Aún recuerdo ese primer día de vuelta.

Era como cuando ves una película antigua, en blanco y negro, pero a cámara lenta.

Me veía a mí misma en todas las chicas que giraban a mi alrededor, pero algo iba mal...

Me fui y nunca más volví.

Pensé mucho, hasta que me dí cuenta que era lo que había pasado.

Los avatares de la vida me habían hecho fuerte, ya no era esa cría que bajaba a la universidad para pasar el tiempo más que para estudiar.

Y eso es lo que había visto ese primer día de vuelta a la universidad, me había visto a mí misma años atrás y de esa chica ya no quedaba nada.

Me hablaron de la UNED (Universidad Nacional de Educación a Distancia) , de la posibilidad de continuar allí la carrera y no me lo pensé.

Hice traslado de matrícula y volví a estudiar.

A ti, en estos momentos te puede estar pasando lo mismo.

Si en su momento abandonastes los estudios y has vuelto a pensar en ellos, tendrás miedo.

Mi miedo fue enfrentarle a una realidad que dejé en un momento y que de pronto, cuando la busqué ya no la encontré.

Tú tienes que reconocer cuál es tu miedo y buscarle una solución.

Mi solución fue asimilar que ahora mi realidad era otra.

Tu miedo es único, va contigo y eres la única que lo puede reconocer, luchar contra él y ganarle la partida.

Así que la primera tarea que debes hacer, es sentarte, pensar, adivinar cuál es tu miedo y deshacerte de él.

Lo mejor de volver a estudiar es la madurez.

Esa madurez que ahora tienes y que en su momento te faltaba, es la que tirará de ti en los momentos duros, en esos momentos en los que querrás abandonar y no podrás hacerlo.

Si me necesitas, ya sabes donde encontrarme.

Un beso

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