HUMILDAD Y FALTA DE SEGURIDAD. DOS CONCEPTOS DIFERENTES

viernes, 12 de mayo de 2017




La virtud que más admiro en una persona es la humildad.

Son personas que saben más que otras y no lo demuestran y además saben adaptarse a las circunstancias de cada momento.

Pero reconozco que la humildad hay que dejarla a un lado cuando se trata de competir.


Un opositor, por ejemplo, no sólo tiene que ser el mejor sino que además lo tiene que demostrar y en esa demostración es donde se confunde la humildad con la falta de seguridad.

Una persona humilde llegado el momento y dentro de un contexto, demuestra todo lo que sabe.

Una persona insegura se refugia en esa humildad para no enfrentarse a dicha demostración.

¿Por qué?




Por miedo al fracaso.

Por creer que no son capaces de hacerlo

La mayoría por falta de autoestima.

Y entonces es cuando llega el verdadero fracaso, porque cuando el examen está cerca, todo eso se hace una bola de nieve y cruzan la línea invisible de la que te hablé en este post.

Hace poco hablaba de este tema con un alumno y me preguntaba como podía conseguir esa seguridad...

Sólo con la práctica, le dije yo.

Lo primero que tienes que hacer es adivinar donde están tus debilidades, esas que te llevan a ser inseguro.

Y una vez que lo sepas, trabajarlas.

La mayoría de las personas creen que las virtudes se nacen con ellas, algunas sí, pero la mayoría se tienen que trabajar para alcanzarlas.

Por fortuna hoy tienes profesionales dedicados a eso.

Una persona tímida, puede aprender a hablar en público y ponerse delante de un Tribunal de oposiciones, con clases de oratoria.

Una persona que no se crea preparada para sacar adelante unos estudios, puede hacerlo si alguien le ayuda a trabajar su autoestima.

Esa falta de seguridad, puede hacerte suspender un examen, por mucho que hayas trabajado para conseguir lo contrario.

Por ejemplo...

Cuando nunca pasas de un tema a otro pensando que aún no te los sabes, cuando lo más cierto sea que lo sabes mucho mejor que los que están a tu alrededor.

Cuando te plantes delante de un tribunal calificador y no sepas mirarlos a la cara porque te creas una hormiguita al lado de elefantes, cuando simplemente son unos profesionales que están cumpliendo con su trabajo.

Cuando nunca encuentras el momento perfecto para presentarte a un examen por miedo a fracasar convenciéndote de que habrá más oportunidades donde lo podrás hacer mejor.

O cuando pones más énfasis en cumplir el sueño de los demás que el tuyo propio.

Si te ocurre algo de esto no tienes un problema de humildad sino de inseguridad y necesitas ayuda.

Búscala y la encontrarás, no esperes al momento perfecto. No existe.

Procurando lo mejor estropeamos a menudo lo que está bien (William Shakespeare)


Ayer estuve viendo "la voz" con mi hija, y si tu también la vistes, te darías cuenta que los niños que van superando fases, no son, en su mayoría, los que mejor voz tienen, sino los que mejor lo hacen.

No es igual cantar bien, que hacerlo bien, no es igual estudiar mucho, que hacerlo bien.

Un beso


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