¿QUÉ HACER CUANDO TODO ES UN CAOS?

martes, 10 de octubre de 2017

Todos tenemos días caóticos, la diferencia entre unas personas y otras radica en como nos enfrentamos a ellos.

Hoy quiero contarte como desde años me enfrento yo a los míos, por si te puede ayudar la experiencia.

Ya sabes que mi gran pasión es la lectura y lo es porque aparte de transportarme a épocas y lugares maravillosos, la lectura me ha acompañado en momentos muy duros de mi vida e incluso de algunos de ellos te puedo asegurar que he salido gracias a ella.

Esos días caóticos en los que parece que todo se derrumba, que parece que todo lo que hacemos no sirve para nada y que aquello por lo que tanto luchamos no va a llegar nunca, acudo a ella.

Me gusta leer muchas biografías, porque en ellas descubro los puntos débiles de esas personas que admiro y aprendo como lo superaron para yo también hacerlo.

Hoy quiero presentarte la historia de Helen Keller.




Es una historia real de superación, de esas que cuando las lees, te das cuenta de lo débiles que somos a veces.

Helen nació bonita, fuerte y bella.

Cuando tenía dos años, enfermó y a consecuencia de dicha enfermedad, Helen quedó sorda y ciega.

Estamos hablando del año, 1880, una época en la que ser sorda y ciega se comparaba con retrasos mentales.

Cuando todo el mundo la daba por perdida, su madre, removió cielo y tierra hasta que dio con la "Institución Perkins para ciegos", analizaron el caso de Helen y descubrieron su gran inteligencia, tan sólo necesitaban a una persona que la supiera desarrollar.

Esa persona fue Anne Sullivan.

A la cual contrataron como institutriz de Helen, pero se convirtió en los ojos y oídos de Helen y solo se separó de ella cuando Anne murió.

Helen comenzó a comunicarse a través de señales en la palma de la mano, más tarde aprendió Braille, estudió idiomas, escribió libros, aprendió a hablar, hizo teatro y una película de su vida.

Consagró su vida a las personas ciegas y dio miles de conferencias por todo el mundo, hablando sobre el tema.

Todo contado en cuatro líneas, no parece que resultara tan difícil, pero si lees su biografía (lo cual te recomiendo) comprobarás todos los obstáculos que tuvo que sortear para conseguir lo que se proponía.

Helen contó a lo largo de su vida con tres factores determinantes que hicieron que consiguieran sus objetivos.

El primero de ellos, es que tuvo personas que vieron su potencial y que creyeron en que podía desarrollarlo.

Helen tuvo a su madre, cuando todo el mundo le recomendaba renunciar a ella, nunca lo hizo y luchó hasta que consiguió ayuda.

El segundo fue contar con una mentora.

A veces la gente que nos rodea desean ayudarnos, pero no pueden, simplemente porque no saben como hacerlo y no saben porque no han pasado por la misma situación que estás pasando tú.

Anne Sullivan fue la mentora de Helen y por eso la entendió y pudo ayudarla.

Anne a los ochos años, ya estaba casi ciega debido a una infección ocular. Quedó huérfana e ingresó en un orfanato, de donde consiguió escapar e ingresó en la Institución Perkins, la misma institución que la llevó junto a Helen.

Y el tercer factor que llevó a Helen a conseguir lo que tanto deseaba, fue su superación ante las adversidades.

Todos caemos pero lo importante radica en como nos levantamos.

Hay personas que se caen la primera vez de una bicicleta y cogen tanto miedo que no lo vuelven a intentar jamás, otras sin embargo, caen y se levantan tantas veces sean necesarias hasta que aprende a montar.

Helen tuvo muchas caídas, momentos en los que pensó dejar todo, pero no lo hizo porque tenía un objetivo muy fuerte, ayudar a las personas ciegas.

Estos fueron mis aprendizajes, cuando hace un tiempo leí la biografía de Helen Kellen, aprendizajes que no olvido y que día a día me acompañan.

A veces necesitamos a alguien que nos descubra para después poder creer en nosotras mismas.

La persona que más nos puede ayudar es aquella que ya ha pasado y ha conseguido lo que nosotros deseamos conseguir, porque olvidará la teoría y pasará a la práctica.

Es bueno caer, pero es mucho mejor aprender a levantarse y sólo lo conseguiremos si el objetivo que perseguimos es mucho más fuerte que el dolor que esa caída nos puede causar.

Un abrazo.






REAPRENDER

sábado, 23 de septiembre de 2017

En el año 2011 mi mundo profesional desapareció, todo lo que había ido construyendo pasito a pasito había dejado de existir y el mundo de muchos compañeros míos también desapareció.

Hoy casi seis años después, todavía me encuentro con alguno de ellos y cuando nos hacemos la típica pregunta ¿cómo te va? la respuesta es "continúo en el paro porque no encuentro nada de lo mío", sin darse cuenta que quizás lo suyo ha dejado de existir porque en la nueva economía que nos encontramos hoy, lo suyo ya no sea necesario.

Y es que estamos en una globalización del mercado laboral y lo que que antes valía ahora ya no vale.

Actualmente solo una carrera universitaria, no capacita para ejercer una profesión toda la vida, ahora lo que toca es reciclarse.



Pero reciclar básicamente significa "transformar o aprovechar una cosa para un nuevo uso o destino".

Reciclar no significa olvidarte de todo lo que sabes y comenzar de nuevo sino utilizar lo que ya sabes y aplicarlo a las nuevas necesidades del mercado laboral.

Y eso precisamente es lo que hará que tus resultados profesionales aumenten.

Es decir se trata de que olvides las viejas conductas y adoptes las necesarias para un nuevo juego.

Si no te reciclas, en apenas unos años estarás fuera del mercado laboral.

En cambio si cambias tu mentalidad y te adaptas a las nuevas circunstancias, encontrarás nuevas oportunidades.

Para eso, será necesario que te mantengas creativa de por vida y que reaprendas de por vida.

En éste mundo de cambios, la formación constante es necesaria para no quedarse atrás.

Si deseas tener éxito en tu profesión, es decir, en aquello para lo que estudiastes, tendrás que diseñar un plan de estudios, acorde entre lo que estudiastes y lo que demanda el nuevo mercado laboral.

Te diré que estamos en la sociedad de la información, afectando ésto muy positivamente al sector servicios y donde lo más importante es el talento, la tecnología, la innovación y el conocimiento.

Basta un ordenador, una conexión a internet , un móvil para comenzar a trabajar.

Da igual si es para montar tu propio negocio o para trabajar para otros, eso ya no importa porque la idea de empleo seguro que teníamos ya no existe.

Cada vez más las empresas trabajan más sobre el principio de colaboración que sobre el principio de contratación.

Cada vez hay más freenlances o agentes libres y menos contratados, tanto porque la empresa los prefiere como porque las nuevas generaciones se están dando cuenta que conviene trabajar más para uno mismo que para los demás.

Las mujeres que acuden a mis cursos están cansadas de dar vueltas sobre lo mismo y encontrarse siempre en el mismo lugar.

Para ayudarlas siempre comienzo haciendo éstas preguntas, las mismas que en su momento me hicieron a mí.

¿Qué conocimientos necesitarías adquirir para poder avanzar en tu profesión?

¿Qué formación necesitarías para adquirirlos?

¿Qué habilidades posees y no aprovechas como deberías?

¿Quién puede ayudarte para conseguir respuestas a todo lo anterior?

A lo largo de mi carrera como formadora, he observado que hay muchas personas que se pasan la vida formándose, aprendiendo y sin embargo nunca llegan a poner en práctica lo aprendido porque no lo saben hacer y ahí radica la diferencia entre el éxito o el fracaso en una profesión.

Lo importante es empezar a practicar, cometer errores y rectificar, sólo así podrás ir viendo realmente la formación que vas necesitando.

Si estudiastes la profesión que de verdad amabas y te encantaría vivir de ella, apúntate a mi curso "reaprender".

Se trata de un viaje que yo hace seis años comencé, sigo viajando y estoy segura que nunca dejaré de hacerlo, pero mientras tanto estoy dispuesta a enseñarte todo lo que he aprendido por el camino.

Un abrazo

Encarni

LA CREENCIA DE LOS ELEFANTES

viernes, 8 de septiembre de 2017

Siempre he pensado que los animales que viven en el circo, deberían hacerlo en su hábitat natural.

Por eso siempre que veía un elefante, tan poderoso y enorme, cuyo único impedimento para escapar era una estaca a la cual estaba sujeta su pata, me preguntaba porque no lo hacía.

Algo tan insignificante como una estaca no podía hacer que un elefante pasara el resto de su vida en el lugar equivocado para él.

Hasta que un día descubrí un libro de Jorge bucay que hablaba de ésto y decía así:




"El elefante desde pequeñito, cuando lo llevan al circo, le atan una pata a una estaca que se encuentra clavada en el suelo.

Cuando son tan pequeñitos, empujan, tiran y hacen lo imposible por soltarse, pero no pueden porque en ese momento, la estaca es más fuerte que él.

Prueban, prueban y prueban, pero el final siempre es el mismo, no pueden soltarse.

Con lo cual aceptan su impotencia y se resignan a su destino.

Y cuando crecen, lo tienen asimilado, que aunque en ese momento, con su fuerza de elefante adulto sí podrían, ellos creen que NO PUEDEN".

Y es que una creencia es un pensamiento mantenido en el tiempo y por desgracia afectan a todos los aspectos de la vida, dinero, amor, felicidad y como no "estudios".

Quizás te suene de algo éstas frases:

"Sacas malas notas porque no vales para estudiar"

"No estudies esa carrera porque no tiene salidas"

"Para triunfar como abogada tienes que proceder de una familia dedicada a la abogacía"

"O tienes hijos o estudias, las dos cosas son incompatibles"

"A tu edad ya es tarde para estudiar"

"Estudiar algo relacionado con el arte es morirse de hambre"

...

¿A cuántas estacas nos han atado a lo largo de nuestra vida?

Todas ellas falsas y más que nunca en el siglo XXI, pero que han determinado que tu presente sea tal y como es.

No ha sido el destino, ni tampoco la suerte los que han hecho que tu vida sea tal y como es.

Han sido tus creencias, es decir, creer en algo que consideras verdadero porque así te lo inculcaron pero que no lo es.

La buena noticia de todo ésto es que una creencia puede cambiarse y de hecho debe cambiarse.

Tú pasado no tiene porque determinar tu futuro.

Hay dos pasos fundamentales que tienes que dar para cambiar una creencia:

El primero de ellos, es reconocerla y pensar que eso es algo que existe en tu mente pero que no es verdad.

Si tú crees que no eres capaz de volver a estudiar porque de pequeña eras mal estudiante y no reconoces que sólo es una creencia y que no es verdad, no vas a cambiar porque no reconoces la necesidad de un cambio.

El segundo paso para cambiar una creencia es observar los efectos y resultados que la creencia causa.

Siempre debes tener creencias que te aporten paz interior, sino es así, cámbialas.

Si en su momento estudiastes algo que creistes que era lo mejor pero en éstos momentos no aporta nada a tu vida, no te aferres a eso y cámbialo por algo que te haga feliz.

Y para eso te invito a que te hagas tres reflexiones:

¿Qué es hoy imposible en tu vida que si fuera posible la cambiarías por completo?

¿Qué creencias te detienen?

¿Qué creencias te conducirían a lo que deseas?

Si estás leyendo esto es porque algo ha cambiado en tus creencias que han hecho que distingas otras posibilidades para mejorar tu vida y lo sé porque todas las alumnas que llegan a mi programa de "volver a estudiar" es porque algo cambia en su forma de pensar y aunque al principio no saben muy bien como, presienten que la formación es la única vía que les va a permitir elegir como desean vivir.

Piensan que ciertas cosas son imposibles para ellas, solo porque nunca antes lo han hecho hasta que les demuestro que sólo tienen que cambiar el NO PUEDO por el SÍ PUEDO y entonces tiran fuerte de la estaca, consiguen arrancarla, escapan del circo y buscan su hábitat natural.

No dejes que nadie te meta en tu mente que las cosas son como son, porque es una falsa creencia, las cosas son como nosotros queremos que sean.

Todo lo escrito hasta ahora parece fácil de llevar a la práctica, pero no lo es y te lo digo por experiencia por todas las creencias que a lo largo de mi vida he tenido que ir cambiando.

Es un largo camino, quizás lo puedas conseguir tú sola o quizás no, pero si necesitas ayuda pídela.

Apúntate a mi programa de volver a estudiar y entre las dos le daremos solución a un problema cambiando tus creencias.

Un abrazo.
INFORMACIÓN

¿QUÉ SOÑABAS SER DE MAYOR?

sábado, 10 de junio de 2017

Hasta ahora todos los posts que he escrito estaban dirigidos a mujeres que ya habían decidido volver a estudiar y de hecho lo estaban haciendo.

Pero hace tres días, recibí un email que decía así:

"Quiero volver a estudiar, necesito volver a estudiar. No quiero pasarme el resto de mi vida en una cadena, 12 horas al día, por un sueldo miserable y unas condiciones pésimas.
Sé que sirvo para mucho más y me lo quiero demostrar a mí misma.
Mi gran problema es saber lo que puedo estudiar y acertar con los estudios que me permitan incorporarme a un mercado laboral, al menos más satisfactorio que el que tengo en éstos momentos.
Ha pasado tanto tiempo desde que dejé los estudios que ahora lo único que pienso es que no sirvo para nada.
¿Me podrías ayudar?"

Pensé en contestarle miles de cosas relacionadas con el mercado laboral, pero al final decidí contarle mi propia historia y de paso contártela a tí, por si también te sirve de ayuda.




Desde muy pequeña, mi gran pasión ha sido leer y escribir.

Si alguien me pidiera que me retratara de pequeña en un dibujo, me dibujaría en la cama los sábados por la mañana, rodeada de cuentos que había leído miles de veces.

Me encantaba escribir. 

Recuerdo mi primer diario como si fuera hoy, rojo y con una llave dorada.

Soñaba que de mayor sería escritora. Me veía en una casa a orillas del mar, escribiendo y leyendo.

Pero si me preguntas hasta cuando lo soñé, no podría decírtelo.

En bachiller, ya no me recuerdo haciendo nada de eso.

Es cierto que nunca he dejado de leer, la lectura siempre me ha acompañado a lo largo de mi vida, y sigue haciéndolo.

Pero ¿lo de escribir?

Simplemente lo dejé. Sin más. Lo dejé y ni siquiera recuerdo cuando, ni porqué.

La vida continuó. Terminé el bachiller, finalicé la carrera y nunca más la escritura volvió a mi vida.

Un día, ya casada y con hijos, leyendo una biografía de Isabel Allende, contaba que vivía en una casa situada en una colina, rodeada de mar y entonces de golpe vinieron a mí todos los recuerdos de mi infancia, todo aquello que un día soñé y que había olvidado.

Lo comenté en casa como una anécdota y todos bromeamos con el betseller que algún día escribiría.

Han pasado algunos años de aquello.

He tenido que esperar a que mis hijos crecieran, a recuperar mi vida y a que otro chispazo se volviera a encender para recordar con lo que soñaba ser de pequeña.

Y sí, ya me conoces, sabes que creo en el destino. Creo que las cosas llegan cuando deben llegar, cuando son su momento, pero también es cierto que si tenemos algo de ayuda, pueden que lleguen antes.

Un día, no hace mucho, el dolor que me manifestó una alumna, el sufrimiento que me transmitió, me hizo coger papel y bolígrafo y expresar todo lo que tenía dentro y así comenzó éste blog y así creé mi guía de "como afrontar un año de estudio"...

Y así nacerá mi próximo libro en papel y será igual que esos que olía yo de pequeña los sábados por la mañana.

No me importará si nadie lo lee o si nadie cree que es bueno. Habré hecho lo que soñaba hacer de pequeña.

Adoro mi trabajo, me encanta la formación y me encantan las leyes, pero si no hubiera olvidado lo que quería ser de pequeña o si alguien me lo hubiera recordado en su momento, quizás ahora estaría sentada en un gran ventanal a orillas del mar escribiendo una gran historia para tí.

Aristóteles dijo: "tu vocación reside ahí donde se cruzan tus talentos y las necesidades del mundo"

Y yo quiero pensar que es cierto.

Nunca es tarde para hacer lo que soñastes y si para eso necesitas formación, búscala, pero búscala bien.

Debes buscar en primer lugar cual es tu talento y como puedes adaptarlo al mercado laboral.

Este mercado laboral ya no es el que era, ha cambiado y muy a pesar de lo que muchos piensan, en cierta forma para las mujeres es mucho mejor porque nos permite hacer cosas que nunca antes hubiéramos podido soñar.

Cuando yo comencé a dar clases, tenía que ir pensando donde y con quien dejar a mis hijos, perdí muchas oportunidades formativas por no moverme de la ciudad donde vivo.

Hoy, imparto clases en el salón de casa, al lado de mis hijos, a través del skype, éstas nuevas tecnologías que me han permitido llegar a todo lo que es habla hispana.

Impensable tan sólo de cinco años para acá.

Por eso, una forma de decidir lo que vas a estudiar, es pensar primero en tu talento y para hacerlo, debes echar la vista atrás y recordar lo que deseabas ser de pequeña y después hacer los ajustes necesarios para acercarlo a la realidad.

No pienses en el dinero que te puede aportar aquello para lo que vas a estudiar, porque si estudias algo que no te guste no buscarás trabajo sobre eso, pero si haces aquello para lo que tu crees que vales, para lo que crees que nacistes, el trabajo sin darte cuenta llegará a tí.

Date tiempo para pensar, no se trata de que de la noche a la mañana dejes todo lo que tienes y te pongas a hacer algo nuevo, no, no se trata de eso.

Las cosas tienes que hacerlas con calma, siendo realista pero optimista a la vez, sin ir más lejos ahí tienes el ejemplo de Theresia Brandl que a los 105 años ha cumplido su sueño de acabar el bachillerato o el mismo Antonio Banderas, que comentaba que siempre había querido ser diseñador de moda, pero la vida le había llevado por otra dirección, ahora ha creído que era su momento y se ha formado para ello...

Hoy, ellos son los ejemplos, quien sabe, quizás mañana el ejemplo puedas ser tú.

Si necesitas acelerar ese proceso y no sabes como hacerlo, quizás yo te pueda ayudar.

Un beso





TRES PAUTAS PARA ESTUDIAR CON HIJOS PEQUEÑOS

viernes, 26 de mayo de 2017


Más de una vez utilizamos a los hijos como excusa para no hacer algo que nos da miedo empezar.

Sobre todo si ese hacer algo conlleva salir de nuestra zona de confort.

Si bien es cierto que hay etapas de la vida de tus hijos, que volver a estudiar es como escalar el Everest, no en todas supone lo mismo, aunque nosotros continuemos con esa excusa para seguir sin avanzar.

Estudiar con hijos pequeños se puede, yo pude, ¿por qué no vas a poder tú?




Las madres, la mayoría de las veces creemos que hacer algo que deseamos con todas nuestras fuerzas es incompatible con la maternidad. La mayoría, si de estudios se tratan, piensan que tuvieron esa oportunidad en su momento y que la desaprovecharon y que ahora no pueden sacrificar a sus hijos por un deseo propio.

Pero no es así, Es totalmente al revés.

Si eres madre y deseas volver a estudiar es porque no te sientes bien con la vida que llevas, porque quieres algo más, necesitas algo más.

Si para tí, tu vida estuviera totalmente llena con tus hijos, pareja, casa y amigos, no estarías leyendo ésto.

Si estás aquí, es porque además de todo eso, necesitas trabajar y a ser posible en algo que te guste y para eso sabes que la formación es imprescindible.

Y es normal que quieras:

Un trabajo mejor donde no te sientas explotada.

Un sueldo mejor que te haga llegar a final de mes sin tanto agobio como ahora.

O simplemente sabes que eres muy buena haciendo algo y que con una buena formación en esa materia, podrías conseguir trabajar en aquello que te gusta.

Si ahora te encuentras en alguna de esas situaciones, significa que no eres feliz, que te quieres convencer que eres feliz, pero no lo eres.

Por lo que debes tomar una decisión rápida porque la vida va muy deprisa.

O continuas buscándote excusas sin avanzar, continuarás sin ser feliz, se lo transmitirás a toda tu familia y sobre todo a tus hijos con los que pasas la mayor parte del tiempo.

O por el contrario consigues hacer lo que te gusta para llevar la vida que quieres y que además mereces, serás más feliz y todos los que están a tu alrededor también.

Para ello quiero darte unas pautas que son las que seguí yo en su momento y que si eres constante te ayudarán mucho a la hora de estudiar.

Ajustar tus horarios a los de tus hijos

Todos los niños por muy pequeños que sean deben llevar unos horarios, para dormir, comer, jugar, ajustados cada uno a su edad, pero es imprescindible que desde pequeños sean disciplinados.

Para estudiar necesitas ser muy disciplinada y si a tu alrededor esa disciplina no existe, es imposible que tú la puedas conseguir.

Con lo cual empieza primero por ellos y después la tuya propia será más fácil de establecer.

Tómate el estudio como un trabajo.

El horario de estudio es para eso, para estudiar,.

No puedes limpiar, cocinar o irte a comprar.

Si estuvieras trabajando fuera de casa, tampoco lo podrías hacer y continuarías viviendo ¿verdad?

Mentaliza a tú pareja que no te tiene que ayudar, sino que debe compartir todas las tareas de casa e hijos (en la medida que cada uno pueda).

Explícale lo importante que es para tí volver a estudiar y los beneficios que eso puede conllevar para toda la familia.

Estas tres cosas parecen fáciles de conseguir tal y como están escritas, pero son muy difícil llevarlas a la práctica, y muy pocas consiguen terminar lo que empezaron.

La clave para conseguirlo sólo es una, necesitas tener un motivo tan fuerte y estar tan convencida que lo deseas con todas tus fuerzas que sea el que te haga saltar todos los obstáculos.

Lo más claro que debes tener es que nunca tienes que sentir remordimiento por quitarles horas a tus hijos para tú poder estudiar porque les estás inculcando dos valores fundamentales, uno, es el espíritu de sacrificio y el otro, es el afán de aprendizaje, dos valores que ellos van a necesitar cuando entren al mercado laboral.

Si ves que empiezas a hacer todo lo que te he comentado hoy y el mundo se te viene abajo, quizás necesitas que yo te acompañe en todo éste proceso hasta que seas capaz de hacerlo por tí misma.

Un beso


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