¿QUÉ SOÑABAS SER DE MAYOR?

sábado, 10 de junio de 2017

Hasta ahora todos los posts que he escrito estaban dirigidos a mujeres que ya habían decidido volver a estudiar y de hecho lo estaban haciendo.

Pero hace tres días, recibí un email que decía así:

"Quiero volver a estudiar, necesito volver a estudiar. No quiero pasarme el resto de mi vida en una cadena, 12 horas al día, por un sueldo miserable y unas condiciones pésimas.
Sé que sirvo para mucho más y me lo quiero demostrar a mí misma.
Mi gran problema es saber lo que puedo estudiar y acertar con los estudios que me permitan incorporarme a un mercado laboral, al menos más satisfactorio que el que tengo en éstos momentos.
Ha pasado tanto tiempo desde que dejé los estudios que ahora lo único que pienso es que no sirvo para nada.
¿Me podrías ayudar?"

Pensé en contestarle miles de cosas relacionadas con el mercado laboral, pero al final decidí contarle mi propia historia y de paso contártela a tí, por si también te sirve de ayuda.




Desde muy pequeña, mi gran pasión ha sido leer y escribir.

Si alguien me pidiera que me retratara de pequeña en un dibujo, me dibujaría en la cama los sábados por la mañana, rodeada de cuentos que había leído miles de veces.

Me encantaba escribir. 

Recuerdo mi primer diario como si fuera hoy, rojo y con una llave dorada.

Soñaba que de mayor sería escritora. Me veía en una casa a orillas del mar, escribiendo y leyendo.

Pero si me preguntas hasta cuando lo soñé, no podría decírtelo.

En bachiller, ya no me recuerdo haciendo nada de eso.

Es cierto que nunca he dejado de leer, la lectura siempre me ha acompañado a lo largo de mi vida, y sigue haciéndolo.

Pero ¿lo de escribir?

Simplemente lo dejé. Sin más. Lo dejé y ni siquiera recuerdo cuando, ni porqué.

La vida continuó. Terminé el bachiller, finalicé la carrera y nunca más la escritura volvió a mi vida.

Un día, ya casada y con hijos, leyendo una biografía de Isabel Allende, contaba que vivía en una casa situada en una colina, rodeada de mar y entonces de golpe vinieron a mí todos los recuerdos de mi infancia, todo aquello que un día soñé y que había olvidado.

Lo comenté en casa como una anécdota y todos bromeamos con el betseller que algún día escribiría.

Han pasado algunos años de aquello.

He tenido que esperar a que mis hijos crecieran, a recuperar mi vida y a que otro chispazo se volviera a encender para recordar con lo que soñaba ser de pequeña.

Y sí, ya me conoces, sabes que creo en el destino. Creo que las cosas llegan cuando deben llegar, cuando son su momento, pero también es cierto que si tenemos algo de ayuda, pueden que lleguen antes.

Un día, no hace mucho, el dolor que me manifestó una alumna, el sufrimiento que me transmitió, me hizo coger papel y bolígrafo y expresar todo lo que tenía dentro y así comenzó éste blog y así creé mi guía de "como afrontar un año de estudio"...

Y así nacerá mi próximo libro en papel y será igual que esos que olía yo de pequeña los sábados por la mañana.

No me importará si nadie lo lee o si nadie cree que es bueno. Habré hecho lo que soñaba hacer de pequeña.

Adoro mi trabajo, me encanta la formación y me encantan las leyes, pero si no hubiera olvidado lo que quería ser de pequeña o si alguien me lo hubiera recordado en su momento, quizás ahora estaría sentada en un gran ventanal a orillas del mar escribiendo una gran historia para tí.

Aristóteles dijo: "tu vocación reside ahí donde se cruzan tus talentos y las necesidades del mundo"

Y yo quiero pensar que es cierto.

Nunca es tarde para hacer lo que soñastes y si para eso necesitas formación, búscala, pero búscala bien.

Debes buscar en primer lugar cual es tu talento y como puedes adaptarlo al mercado laboral.

Este mercado laboral ya no es el que era, ha cambiado y muy a pesar de lo que muchos piensan, en cierta forma para las mujeres es mucho mejor porque nos permite hacer cosas que nunca antes hubiéramos podido soñar.

Cuando yo comencé a dar clases, tenía que ir pensando donde y con quien dejar a mis hijos, perdí muchas oportunidades formativas por no moverme de la ciudad donde vivo.

Hoy, imparto clases en el salón de casa, al lado de mis hijos, a través del skype, éstas nuevas tecnologías que me han permitido llegar a todo lo que es habla hispana.

Impensable tan sólo de cinco años para acá.

Por eso, una forma de decidir lo que vas a estudiar, es pensar primero en tu talento y para hacerlo, debes echar la vista atrás y recordar lo que deseabas ser de pequeña y después hacer los ajustes necesarios para acercarlo a la realidad.

No pienses en el dinero que te puede aportar aquello para lo que vas a estudiar, porque si estudias algo que no te guste no buscarás trabajo sobre eso, pero si haces aquello para lo que tu crees que vales, para lo que crees que nacistes, el trabajo sin darte cuenta llegará a tí.

Date tiempo para pensar, no se trata de que de la noche a la mañana dejes todo lo que tienes y te pongas a hacer algo nuevo, no, no se trata de eso.

Las cosas tienes que hacerlas con calma, siendo realista pero optimista a la vez, sin ir más lejos ahí tienes el ejemplo de Theresia Brandl que a los 105 años ha cumplido su sueño de acabar el bachillerato o el mismo Antonio Banderas, que comentaba que siempre había querido ser diseñador de moda, pero la vida le había llevado por otra dirección, ahora ha creído que era su momento y se ha formado para ello...

Hoy, ellos son los ejemplos, quien sabe, quizás mañana el ejemplo puedas ser tú.

Si necesitas acelerar ese proceso y no sabes como hacerlo, quizás yo te pueda ayudar.

Un beso

INFORMACIÓN




TRES PAUTAS PARA ESTUDIAR CON HIJOS PEQUEÑOS

viernes, 26 de mayo de 2017


Más de una vez utilizamos a los hijos como excusa para no hacer algo que nos da miedo empezar.

Sobre todo si ese hacer algo conlleva salir de nuestra zona de confort.

Si bien es cierto que hay etapas de la vida de tus hijos, que volver a estudiar es como escalar el Everest, no en todas supone lo mismo, aunque nosotros continuemos con esa excusa para seguir sin avanzar.

Estudiar con hijos pequeños se puede, yo pude, ¿por qué no vas a poder tú?



Las madres, la mayoría de las veces creemos que hacer algo que deseamos con todas nuestras fuerzas es incompatible con la maternidad. La mayoría, si de estudios se tratan, piensan que tuvieron esa oportunidad en su momento y que la desaprovecharon y que ahora no pueden sacrificar a sus hijos por un deseo propio.

Pero no es así, Es totalmente al revés.

Si eres madre y deseas volver a estudiar es porque no te sientes bien con la vida que llevas, porque quieres algo más, necesitas algo más.

Si para tí, tu vida estuviera totalmente llena con tus hijos, pareja, casa y amigos, no estarías leyendo ésto.

Si estás aquí, es porque además de todo eso, necesitas trabajar y a ser posible en algo que te guste y para eso sabes que la formación es imprescindible.

Y es normal que quieras:

Un trabajo mejor donde no te sientas explotada.

Un sueldo mejor que te haga llegar a final de mes sin tanto agobio como ahora.

O simplemente sabes que eres muy buena haciendo algo y que con una buena formación en esa materia, podrías conseguir trabajar en aquello que te gusta.

Si ahora te encuentras en alguna de esas situaciones, significa que no eres feliz, que te quieres convencer que eres feliz, pero no lo eres.

Por lo que debes tomar una decisión rápida porque la vida va muy deprisa.

O continuas buscándote excusas sin avanzar, continuarás sin ser feliz, se lo transmitirás a toda tu familia y sobre todo a tus hijos con los que pasas la mayor parte del tiempo.

O por el contrario consigues hacer lo que te gusta para llevar la vida que quieres y que además mereces, serás más feliz y todos los que están a tu alrededor también.

Para ello quiero darte unas pautas que son las que seguí yo en su momento y que si eres constante te ayudarán mucho a la hora de estudiar.

Ajustar tus horarios a los de tus hijos

Todos los niños por muy pequeños que sean deben llevar unos horarios, para dormir, comer, jugar, ajustados cada uno a su edad, pero es imprescindible que desde pequeños sean disciplinados.

Para estudiar necesitas ser muy disciplinada y si a tu alrededor esa disciplina no existe, es imposible que tú la puedas conseguir.

Con lo cual empieza primero por ellos y después la tuya propia será más fácil de establecer.

Tómate el estudio como un trabajo.

El horario de estudio es para eso, para estudiar,.

No puedes limpiar, cocinar o irte a comprar.

Si estuvieras trabajando fuera de casa, tampoco lo podrías hacer y continuarías viviendo ¿verdad?

Mentaliza a tú pareja que no te tiene que ayudar, sino que debe compartir todas las tareas de casa e hijos (en la medida que cada uno pueda).

Explícale lo importante que es para tí volver a estudiar y los beneficios que eso puede conllevar para toda la familia.

Estas tres cosas parecen fáciles de conseguir tal y como están escritas, pero son muy difícil llevarlas a la práctica, y muy pocas consiguen terminar lo que empezaron.

La clave para conseguirlo sólo es una, necesitas tener un motivo tan fuerte y estar tan convencida que lo deseas con todas tus fuerzas que sea el que te haga saltar todos los obstáculos.

Lo más claro que debes tener es que nunca tienes que sentir remordimiento por quitarles horas a tus hijos para tú poder estudiar porque les estás inculcando dos valores fundamentales, uno, es el espíritu de sacrificio y el otro, es el afán de aprendizaje, dos valores que ellos van a necesitar cuando entren al mercado laboral.

Si ves que empiezas a hacer todo lo que te he comentado hoy y el mundo se te viene abajo, quizás necesitas que yo te acompañe en todo éste proceso hasta que seas capaz de hacerlo por tí misma.

Un beso


Clica en la foto y te llevará a un vídeo que quizás te recuerde a alguien


¿CONTINUAR O PARAR?

domingo, 14 de mayo de 2017

Cuando sufrimos un gran fracaso en los estudios, un fracaso tan tremendo que llega como un terremoto que remueve todos los cimientos que con tanto esfuerzo hemos construido, es duro.

Y es en ese momento cuando nos preguntamos, ¿merece la pena continuar? o ¿es mejor buscar otra salida?


volver a estudiar


No puedo darte una respuesta concreta, para ello necesitaría estar más tiempo contigo y datos para poderte ayudar pero quiero darte algunas pistas que te pueden llevar a encontrar una respuesta correcta.

Lo primero que debes hacer es encontrarte a ti misma.

Date un tiempo para pensar, para meditar, como quieras llamarlo.

Permítete un tiempo de duelo, dale tiempo al tiempo.

No tengas prisa en encontar una respuesta, deja que sea ella la que te encuentre a tí.

Debes decidir si construyes los cimientos en la misma casa que se derrumbó o lo haces en otra diferente.

Si lo haces en la primera, solo tienes que retirar escombros y comenzar a construir.

Si lo haces en la segunda, no bastará con eso, deberás poner cimientos nuevos.

La mayoría de las veces, elegir entre continuar lo que un día empezastes o comenzar algo nuevo, solo depende de hasta donde tu quieres conseguir tu objetivo y de lo que estás dispuesta a sacrificar por él y sobre todo de como crees que será tu vida futura si lo consigues.

Para esto último hay un ejercicio muy efectivo que no es otra cosa que visualizar esa vida futura.

Debes cerrar los ojos en un lugar tranquilo, relajarte y pensar como imaginas tu vida de aquí a dos, tres o cinco años.

Si repites esta actividad varias veces y observas que para alcanzar esa vida que deseas debes continuar, hazlo.

Si por el contrario te cuesta visualizarlo o incluso no llegas a ver nada, algo va mal y debes dejarlo.

Decidas lo que decidas, piensa sólo en ti porque cuando consigas lo que quieras de una manera u otra, cuando consigas, por fin, ser feliz, esa felicidad la transmitirás a todos tu seres queridos y entonces descubirás que elegistes el camino correcto.


Feliz domingo.

Un beso.


MI LIBRO




HUMILDAD Y FALTA DE SEGURIDAD. DOS CONCEPTOS DIFERENTES

viernes, 12 de mayo de 2017

La virtud que más admiro en una persona es la humildad.

Son personas que saben más que otras y no lo demuestran y además saben adaptarse a las circunstancias de cada momento.

Pero reconozco que la humildad hay que dejarla a un lado cuando se trata de competir.



Un opositor, por ejemplo, no sólo tiene que ser el mejor sino que además lo tiene que demostrar y en esa demostración es donde se confunde la humildad con la falta de seguridad.

Una persona humilde llegado el momento y dentro de un contexto, demuestra todo lo que sabe.

Una persona insegura se refugia en esa humildad para no enfrentarse a dicha demostración.

¿Por qué?

Por miedo al fracaso.

Por creer que no son capaces de hacerlo

La mayoría por falta de autoestima.

Y entonces es cuando llega el verdadero fracaso, porque cuando el examen está cerca, todo eso se hace una bola de nieve y cruzan la línea invisible de la que te hablé en este post.

Hace poco hablaba de este tema con un alumno y me preguntaba como podía conseguir esa seguridad...

Sólo con la práctica, le dije yo.

Lo primero que tienes que hacer es adivinar donde están tus debilidades, esas que te llevan a ser inseguro.

Y una vez que lo sepas, trabajarlas.

La mayoría de las personas creen que las virtudes se nacen con ellas, algunas sí, pero la mayoría se tienen que trabajar para alcanzarlas.

Por fortuna hoy tienes profesionales dedicados a eso.

Una persona tímida, puede aprender a hablar en público y ponerse delante de un Tribunal de oposiciones, con clases de oratoria.

Una persona que no se crea preparada para sacar adelante unos estudios, puede hacerlo si alguien le ayuda a trabajar su autoestima.

Esa falta de seguridad, puede hacerte suspender un examen, por mucho que hayas trabajado para conseguir lo contrario.

Por ejemplo...

Cuando nunca pasas de un tema a otro pensando que aún no te los sabes, cuando lo más cierto sea que lo sabes mucho mejor que los que están a tu alrededor.

Cuando te plantes delante de un tribunal calificador y no sepas mirarlos a la cara porque te creas una hormiguita al lado de elefantes, cuando simplemente son unos profesionales que están cumpliendo con su trabajo.

Cuando nunca encuentras el momento perfecto para presentarte a un examen por miedo a fracasar convenciéndote de que habrá más oportunidades donde lo podrás hacer mejor.

O cuando pones más énfasis en cumplir el sueño de los demás que el tuyo propio.

Si te ocurre algo de esto no tienes un problema de humildad sino de inseguridad y necesitas ayuda.

Búscala y la encontrarás, no esperes al momento perfecto. No existe.

Procurando lo mejor estropeamos a menudo lo que está bien (William Shakespeare)


Ayer estuve viendo "la voz" con mi hija, y si tu también la vistes, te darías cuenta que los niños que van superando fases, no son, en su mayoría, los que mejor voz tienen, sino los que mejor lo hacen.

No es igual cantar bien, que hacerlo bien, no es igual estudiar mucho, que hacerlo bien.

Un beso


MI LIBRO

SÉ QUE NO DEBERÍA, PERO...

martes, 9 de mayo de 2017

Una frase muy repetida entre mis alumnos de "volver a estudiar".

Una frase que no es una simple expresión, sino que es un reflejo de nosotros mismos, de aquello que somos, de lo que nos gustaría cambiar pero que no lo hacemos, bien porque no queremos o bien porque no sabemos como hacerlo.

Cambiar hábitos es difícil, pero es posible.




Y es muy importante saber cuando ha llegado el momento de hacerlo.

Porque no es lo mismo que una persona cualquiera se coma un día un dulce y piense, no debería haberlo comido porque me engorda, pero,,,

A que se lo coma una persona que es diabética, porque en éste caso el resultado de ese no debería, es mucho más peligroso.

Tampoco es igual que ese no deberías te lo diga otra persona...

A que seas tú mismo el que lo piense.

En el primer caso, puede o no llevar razón.

Pero cuando eres tú mismo el que te lo dices, sabes que llevas razón, porque te conoces y no te puedes engañar.

Por eso cuando tengas que estudiar algo y con ello te estés jugando algo muy importante ¡STOP!

Ese no debería echar tantas horas de estudio, porque ya estoy cansado y no rindo... pero continúo echándolas.

Ese no debería irme éste año de vacaciones porque me quedan dos meses para el examen... pero me voy.

Ese no debería estudiar como lo hago porque no retengo nada y es como si al final no hubiera estudiado... pero continuo estudiando igual.

Ese no debería perder más horas con un mismo tema porque ya lo tengo asimilado y me impide pasar al siguiente y avanzar... pero continuo estudiándolo cien veces más.


ETC.....

Todos esos no deberías pueden hacer que nunca consigas aquello que quieres.

Hacer algo que sabemos que está mal es perder el tiempo.

Todo en la vida es cuestión de actitud y voluntad y sobre todo de reconocer que algo que estamos haciendo no funciona y es hora de cambiarlo.

¿Por qué unos dejan de fumar y otros son incapaces de hacerlo?

¿Por qué unas parejas se separan y vuelven a ser felices y otras son infelices toda su vida porque son incapaces de hacerlo?


¿Te has preguntado alguna vez el por qué?

Así que si sabes que algo estás haciendo mal cámbialo YA, desde hoy, desde ésta mañana, desde éste mismo instante.

Porque si sigues haciendo lo mismo el resultado también será el mismo.

Y honestamente ¿ese es el resultado que deseas?

Si quieres avanzar, grábate ésto en tu mente, "cuando algo no funciona, hay que cambiarlo".

Un beso


MI LIBRO